A diferencia de muchos de ustedes, yo soy docente de formación, estudie en la Normal Urbana de la ciudad de Morelia, Mich. de la cual ingrese como maestro de educación primaria hace ya 20 años, come me toco vivir la restructuración y cambio de plan de estudios de este nivel, el estudiar la Licenciatura fue una opción que ni siquiera fue puesta en duda, por tanto curse la especialidad en Ciencias sociales, misma que antes de concluir sufrió también modificaciones ante el cambio de Planes y programas de Reforma planteada por la Modernización educativa, dividiéndose en civismo e historia siendo esta la especialidad por la cual opte.
Personalmente nunca recuerdo haberme planteado ser maestro, ni hay familiares que tengan esta profesión, considero que influyo en mi decisión ante todo dos cosas, el férreo deseo de mi hermano por ser maestro y la fuerte personalidad de mi maestra de 5º y 6º grado, así como del Profesor de Ciencias sociales de la Secundaria donde curse mis estudios. Se dio la decisión de manera natural, sin conflictos, nadie me cuestiono ni puso en tela de juicio mi decisión, no siquiera yo, (y ya cuando lo hice era demasiado tarde). La formación que se recibe en la Escuela Normal es muy amplia y completa nos preparaban para todo, menos para la realidad educativa, ya que los primeros acercamientos al medio son controlados y están muy alejados de lo que nos esperaba al salir al mundo.
Hoy tras varios años desempeñando funciones diversas, tanto frente a grupo como capacitando compañeros, trabajando y colaborando con otros niveles me doy cuenta de la importancia de nuestra función, de la necesidad que hay de ser conscientes del impacto que tenemos en los que nos rodean pero ante todo de los alumnos con quienes trabajamos a diario. Reconocer que lo que hacemos o dejamos de hacer tiene consecuencias. Es una profesión muy noble llena de satisfacciones y de retos. Recuerdo bien cuando me recibí como maestro mi padre se acerco y me dijo “la tuya es la profesión más bonita y difícil del mundo”, hoy a la distancia reconozco la verdad de esta frase pues en nosotros esta el forjar a las nuevas generaciones, los líderes del mañana o los mediocres y fracasados de esta nación.
La educación en la actualidad atraviesa una grave crisis la cual muchas veces nos lleva a pasar ratos desagradables, a chocar y confrontarnos a desencuentros lamentables producto de la politización del medio ante una lucha de intereses que no deberían pero inciden en nuestra labor, sin embargo creo firmemente quien es en estos momentos de crisis que también se gestan las posibilidades de cambio y transformación; Que si aportamos y nos esforzamos algo positivos podemos generar, que mas que criticar debemos ser creativos y propositivos, que la profesión que hemos escogido merece antes de ser reconocida y apreciada por la sociedad, debe ser valorada y apreciada por nosotros mismos, démosle el valor y la justa dimensión que se merece pero partiendo siempre del ser y el hacer, desde nuestra trinchera plantemos la semillas que produzcan una sociedad más justa y mejor, formada de individuos críticos y reflexivos dueños de su vida y de su destino.
Roberto León Pérez.
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